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Columnas

El backstage de Charo Unten

Martes 22 Enero de 2019
Roger Gonzales Araki
Roger Gonzales Araki

Director Periodístico de Nikkei Plus, periodista con experiencia en instituciones nikkei y colaborador de web DiscoverNikkei.



Redacción: Roger Gonzales Araki

Era una noche de 1998, de un calor tremendo. Ya estábamos en Secundaria, era abril o mayo, durante el gobierno de Fujimori, cuando aún no llegaba la crisis política de ese entonces. El calor era insoportable debido a que el Fenómeno ‘El Niño’ hizo del otoño un verdadero infierno y provocó que los escolares vayamos con ropa cómoda a las clases pese a que el verano ya había dichos “Adiós”.

Yo tenía como 14 años edad, y lo clásico de mi generación, en esos tiempos era pasar toda la tarde del viernes en la AELU con los amigos ya sea jugando fútbol paseando con los amigos. Uno de mis amigos era Ricky Musso Unten, su hijo de la reconocida cantante Charo Unten. Siempre fue bien entusiasta para todo, sobre todo se le conocía mucho porque pertenecía al Movimiento de Menores AELU. Si bien es cierto, él no se dedicó mucho al canto, sí tuvo algunas apariciones. Yo siempre le pregunté si no quería dedicarse al canto como su mamá, pero sólo me respondía con una sonrisa. Mis padres siempre me hablaban de ella Charo Unten, que era una gran artista muy querida por todos, yo como todo niño, no solía darle la atención debida.

Y fue una noche que estuve con Ricky y otro amigo más, que eran ya cerca de las 10 de la noche de un viernes en el que nos olvidábamos de las tareas y todo lo que implicaba el colegio porque al día siguiente no estudiábamos. Luego de bajar del bus, llegamos a la avenida Venezuela, realmente no ha cambiado nada. Estábamos en medio de locales comerciales y vendedores que trataban de hacer su agosto. Y fue así que llegamos al departamento de los Musso Unten, tenía muchos adornos japoneses y algunas condecoraciones que fueron entregadas a ella debido a sus destacadas presentaciones, ahí realmente respiramos paz. Y al rato conocimos a Charo. Es paradójico porque en ese tiempo yo paraba con Ricky pese a que ya no estudiaba en La Unión, él estudiaba en el Juan XXIII porque su mamá era profesora de allí en ese tiempo.

No sé si caímos de sorpresa, pero siempre recuerdo lo bien que nos atendió. Reímos por sus anécdotas que ella nos contaba y también porque Ricky nos sorprendía con sus inventos de comer pan con papa y ají mientras que mi otro amigo y yo le mirábamos con cara de sorprendidos. Ella sólo reía, hizo de nuestra noche de verano mentiroso terminara en un bonito recuerdo de mi adolescencia, fue quizás el verdadero detrás de cámaras o un improvisado backstage. Cuando somos niños pensamos que los artistas son personas inalcanzables, o soberbios, que nunca los tendremos frente a frente.

Hace unos días me enteré que ella tendrá presentación este sábado 26 me puse a recordar y gracias a las redes sociales recordé su sonrisa de alegría, rápidamente me acordé de lo que bien que nos atendió y me llevé un gran recuerdo de ella ¡Que sigan los éxitos, Charo Unten!

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