En relación con los artículos anteriores, en los que intenté explicar los conceptos de omoiyari y omotenashi, siento que una explicación únicamente escrita puede resultar insuficiente para comprender plenamente su significado.
Por ello, a través de este artículo quisiera compartir otros conceptos y comportamientos que forman parte de la cultura japonesa y que muchas veces no están escritos en manuales ni en definiciones formales. Son aspectos que se entienden mejor cuando se viven o se experimentan directamente, y que reflejan valores presentes en la vida cotidiana de Japón.
Desde el teinei, que se puede apreciar cuando uno entra a una tienda para comprar un regalo y este es envuelto con una delicadeza que llega a parecer un arte, se refleja una idea fundamental de la cultura japonesa: la educación y el respeto. Se trata de hacer las cosas con elegancia, cuidado y consideración por el otro.
Este espíritu puede observarse en muchas situaciones de la vida cotidiana, así como en diversas expresiones artísticas, como la danza, el shodō (1) o la ceremonia del té. También se manifiesta en la forma de hablar. En Japón existe el keigo (2), un sistema de lenguaje honorífico que permite expresar respeto según la jerarquía o la relación con la otra persona, ya sea en ambientes laborales o al dirigirse a personas mayores.

Incluso una palabra muy común como sumimasen refleja este espíritu. Puede significar “disculpe”, “perdón” o “lo siento”, y su uso constante demuestra una actitud de consideración y respeto hacia los demás.
Estos valores también se reflejan en otros ámbitos de la vida cotidiana japonesa, incluso en experiencias tan simples como la forma de comer en un restaurante.
Otro de los conceptos con el que tuve una grata sorpresa es el omakase. Este se observa generalmente en algunos restaurantes japoneses. Tuve la oportunidad de visitar uno en el que se aplicaba esta modalidad, que consiste en dejar en manos del itamae (3) la elección de los platos que serán servidos, utilizando los mejores insumos del día.
Al inicio me pareció algo extraño ir a un restaurante y encontrar la opción de comer lo que el chef proponga, y no necesariamente lo que uno desea elegir. Sin embargo, cuando comenzaron a llegar los platos, la experiencia fue completamente distinta. Más allá de no saber exactamente qué vendría después, lo que se percibe en cada degustación es el esfuerzo y la dedicación del itamae por ofrecer lo mejor de su trabajo.
Pero, sin lugar a dudas, uno de los comportamientos más admirables de la cultura japonesa es la puntualidad. La considero uno de los actos que mejor refleja el respeto hacia los demás.
Uno de los ejemplos más claros que pude experimentar personalmente fue el hábito de llegar 15 minutos antes al trabajo para realizar el jyunbi (4) y el sōji (5), de modo que las labores comiencen puntualmente a la hora planificada, y no empezar la jornada para recién dedicarse a la preparación y la limpieza.
Estos son solo algunos ejemplos que estas líneas me permiten compartir. Son gestos simples, pero reflejan valores que muchas veces no se encuentran en manuales ni en definiciones, sino en la forma en que las personas viven y se relacionan cada día. En una época como la actual, considero importante reflexionar sobre ellos y reforzar este tipo de comportamientos y valores.
GLOSARIO
- Escritura japonesa con pincel y tinta china
- Expresión formal del japonés
- Chef
- La preparación antes de iniciar una actividad
- Limpieza






