En el idioma está el árbol genealógico de una nación.”
(Samuel Johnson)
En esta segunda entrega nos centraremos en otra mágica palabra que nos ayuda en casi cualquier circunstancia de la vida y que tiene un amplio rango de acción.
Nos referimos a la siempre bien valorada “carajo”, que, según la Real Academia Española, es una voz malsonante que, además de su significado literal, se usa como interjección para expresar sorpresa, contrariedad, enfado o rechazo.
El origen de la palabra es incierto, pero hay una teoría vinculada a la navegación, según la cual se llamaba “carajo” a una pequeña plataforma situada en lo alto del mástil del barco y utilizada como puesto de vigilancia. Estar allí, soportando el viento, el frío y el movimiento, no debía ser agradable y podía ser un lugar de castigo. De allí habría nacido la expresión “mandar al carajo”.
Los peruanos, por nuestra parte, hacemos uso de ese vocablo en situaciones muy diversas. Aquí algunas:
- Cólera.- “¡Carajo!”. Es probablemente su uso más directo. Expresa enojo, rabia o indignación ante algo que acaba de ocurrir. Me imagino que habrá sido lo que muchos dijimos cuando salió elegido como presidente el Sr. Shiro.
- Frustración.- “¡Otra vez perdimos, carajo!”. No necesariamente implica cólera contra alguien. Puede ser simplemente una manera de descargar la frustración cuando las cosas no salen como esperábamos. Es lo gritado en las últimas dos eliminatorias al Mundial de fútbol.
- Sorpresa.- “¡Carajo! ¿En serio?”. Aquí no hay tanto enojo. Imaginemos que un amigo nos cuenta algo completamente inesperado, como que se casa después de haber jurado durante veinte años que jamás lo haría. Aquí aparece espontáneamente para reforzar nuestra sorpresa.
- Admiración.- “¡Qué bien canta, carajo!”. En este caso no estamos insultando al cantante. Todo lo contrario. Aumenta la admiración y convierte algo bueno en algo realmente extraordinario y digno de aplaudir.
- Celebración.- “¡Ganamos, carajo!”. Minuto noventa, partido empatado y Perú mete el gol de la victoria. Expresa alegría, euforia y hasta orgullo. Curiosamente, el mismo “carajo” que utilizamos cuando perdemos puede servirnos para celebrar.
- Énfasis.- “¡Está buenísimo, carajo!”. Probamos un plato que nos sorprende y decir solamente “está buenísimo” se queda corto. Aquí no expresa cólera, simplemente le agrega intensidad a lo que decimos. Es un signo de exclamación hablado que multiplica la fuerza de la afirmación.
- Impaciencia.- “¿Dónde estás, carajo?”. Quedamos en encontrarnos a las ocho, son las ocho y media y la otra persona todavía no aparece. La pregunta sigue siendo la misma, pero el “carajo” deja claro que llevamos un buen rato esperando y nuestra paciencia comienza a agotarse.
- Llamada de atención.- “¿Qué carajo haces?”. Vemos a alguien haciendo algo que evidentemente no debería estar haciendo. Aquí la palabra convierte una simple pregunta en una llamada de atención. En realidad, no estamos preguntando qué está haciendo. Ya lo sabemos. Estamos diciéndole que deje de hacerlo.
- Rechazo.- “¡Vete al carajo!”. Después de una discusión, nuestra paciencia finalmente llegó a su límite. No se trata simplemente de pedirle a alguien que se marche. Es una manera contundente de decir que se aleje, hasta lo más alto del mástil.
- Ánimo.- “¡Vamos, carajo!”. Estamos en un partido y necesitamos ese último empujón. Es una expresión de ánimo. Muchas veces no se la decimos solamente a los demás. También va para nosotros mismos.
He dejado en el tintero muchos otros significados, como desafío, incredulidad, desconcierto, determinación o simplemente desahogo. Estoy seguro de que ustedes podrán encontrar varios más.
Como comenté en el artículo anterior, todo depende del contexto en que se esté usando una palabra para que cambie radicalmente su significado.
Después de esto, queda claro que la mencionada palabra es bastante más eficiente de lo que su reputación podría hacernos pensar. Es multiusos.
Con semejante productividad lingüística, quizás deberíamos dejar de considerarla una mala palabra y empezar a tratarla con un poco más de respeto, carajo.






