En muchas familias nikkei, el concepto de Chōnan está vinculado al hijo varón mayor y a la continuidad de la herencia espiritual familiar. Sin embargo, los cambios sociales y legales han generado nuevas preguntas sobre su rol y las responsabilidades que implica.
¿Qué significa realmente ser Chōnan? ¿Es simplemente ser el hijo hombre mayor o también implica asumir la responsabilidad de preservar la memoria y las tradiciones familiares? En una nueva edición de este espacio dedicado a la cultura nikkei, Roberto Shiro explica el origen de esta costumbre, la relación con la herencia espiritual y qué sucede cuando una familia no tiene hijos varones.
El término japonés Chōnan (長男) hace referencia al hijo varón mayor o primogénito masculino. Tradicionalmente, dentro de determinadas familias japonesas, su posición estaba relacionada no solo con la herencia material, sino también con la continuidad espiritual y familiar.
Según explica Roberto Oshiro, antiguamente la costumbre establecía que el Chōnan recibiera la mayor parte de la herencia y asumiera la representación de la familia. Esta responsabilidad incluía también el cuidado de elementos vinculados con la memoria de los antepasados y el Totomei, así como la participación en determinadas prácticas y servicios relacionados con los difuntos.
La situación cambió con las leyes modernas, que establecen una distribución de la herencia entre los hijos sin diferenciar por género. Sin embargo, en algunas familias permanece la expectativa de que el Chōnan asuma determinadas responsabilidades espirituales.
Esto puede generar una situación particular: el patrimonio material se reparte entre los hermanos, pero algunas responsabilidades espirituales pueden continuar recayendo principalmente en el hijo mayor. En la práctica, algunas familias optan por compartir los gastos y responsabilidades entre los hermanos.
¿Y qué ocurre cuando una familia está conformada únicamente por mujeres? De acuerdo con la explicación brindada, una mujer puede custodiar y atender los elementos relacionados con la tradición familiar, aunque existen familias que mantienen la costumbre de no incorporar a una mujer como Chōnan.
Más allá de las reglas tradicionales, Roberto Oshiro plantea que estos temas deben ser analizados y cuestionados, pues no existe un único texto o doctrina que establezca una regla universal para todas las familias nikkei. Las costumbres pueden variar según la familia, la crianza y la forma en que cada generación ha transmitido sus valores.








