UNA HISTORIA MARCADA POR EL «GOTA A GOTA»
Tras solicitar préstamos a su nombre para ayudar a una conocida, Juan Wakabayashi afirma que fue víctima de amenazas y agresiones. Hoy vive en Ecuador y busca ayuda para afrontar su situación personal y legal.
ESCRIBE: ROGER GONZALES ARAKI
Nunca imaginó que ayudar a una persona terminaría cambiando su vida. Cuatro años después de acceder a una petición de ayuda, Juan Wakabayashi se encuentra lejos de su familia, enfrenta problemas legales y atraviesa una situación económica y personal que, según relata, no le permite encontrar una salida.
Su historia comenzó cuando una amiga y vecina de nacionalidad venezolana le presentó a unos prestamistas vinculados, según su testimonio, a una red de colombianos dedicada al sistema de préstamos informales conocido como «gota a gota». Tiempo atrás, Wakabayashi había solicitado dinero a estas personas y cumplido con los pagos sin inconvenientes.
Quizá por esa razón, su amiga le pidió que solicitara tres préstamos a su nombre, pues ella no podía acceder a un crédito. Él aceptó ayudarla, pero la situación cambió cuando ella dejó de pagar las cuotas.
A partir de entonces, según cuenta, comenzaron las llamadas constantes, los insultos y las amenazas, que se convirtieron en parte de su vida cotidiana.
Wakabayashi denunció lo ocurrido ante la Comisaría de Santa Anita. Sin embargo, asegura que no recibió la ayuda que esperaba y que, en esa oportunidad, le indicaron que no había delito porque se trataba de amenazas.
Posteriormente, expuso su caso en medios de alcance nacional, entre ellos Panamericana Televisión y el programa Panorama. No obstante, afirma que días después fue víctima de una agresión física que le ocasionó lesiones en una pierna y la rotura de varios dientes.
Asimismo, aclara que la información difundida en ese video sobre su supuesto trabajo como profesor de japonés es falsa.
Ante la persistencia de las amenazas y el temor de poner en riesgo a sus familiares, Wakabayashi no supo qué más hacer. Finalmente, decidió abandonar la habitación que alquilaba y alejarse de su entorno.
PARTIÓ A ECUADOR EN BUSCA DE TRANQUILIDAD
Con las amenazas aún presentes, Juan decidió viajar a Ecuador con la esperanza de comenzar una nueva etapa. Sin embargo, su situación tampoco ha sido fácil en ese país. Actualmente, afirma que atraviesa problemas de salud y permanece en una situación migratoria irregular, luego de que le negaron la visa de refugio.
“Si bien es cierto Ecuador pertenece a la Comunidad Andina, no me pueden deportar por más ilegal que haya quedado en este momento al haberme negado la visa de refugio. Tampoco tengo oportunidad de encontrar algún trabajo ni tener una cuenta bancaria, absolutamente nada, y simplemente andar con cuidado de que no me vayan a pedir documentos”, sostiene.
La falta de estabilidad migratoria y económica, según relata, le impide acceder a oportunidades laborales y desarrollar una vida normal. Su situación se ha convertido en una lucha diaria por conseguir dónde quedarse y cómo cubrir sus necesidades básicas.
SOLICITAN QUE CUMPLA PRISIÓN EFECTIVA
A los problemas que enfrenta en Ecuador se suma una situación judicial en el Perú relacionada con una demanda de alimentos presentada por la madre de su hijo, quien ya es mayor de edad. Según el relato de Wakabayashi, el proceso se habría iniciado cuando su hijo necesitaba dinero para continuar sus estudios.
Wakabayashi afirma que no recibió una notificación formal del proceso y que solo tuvo conocimiento de una citación por correo electrónico para participar en una audiencia virtual. En ese momento, se encontraba viajando hacia la frontera norte del país.
“Me llegó una notificación al correo electrónico y fue la primera y única en la que se me citaba a una audiencia virtual, cuando el caso todavía estaba en lo civil. En ese preciso momento yo ya estaba de viaje, estaba saliendo de Piura rumbo a la frontera”, recuerda.
Según su versión, el abogado de oficio que lo asistió le indicó que debía aceptar los cargos y que posteriormente solicitarían una apelación. Sin embargo, después de la audiencia, asegura que el abogado le manifestó que su intervención había concluido y que debía asumir lo que había aceptado.
Tiempo después, recibió notificaciones que, según refiere, comunicaban la revocación de una pena de prisión suspendida y su sustitución por una pena efectiva de un año y nueve meses, además del pago de una suma cercana a los 11 mil soles, más la reparación civil, cuyo monto afirma desconocer. Wakabayashi señala que tampoco se logró negociar el monto exigido, pues la madre de su hijo solicitaba el pago en una sola cuota.
Actualmente, afirma que ya no consigue comunicarse con su hijo. La distancia familiar y la incertidumbre sobre su futuro se suman a las dificultades que enfrenta para encontrar una solución a sus problemas.
LAS MULTAS ELECTORALES DEL JNE
El lunes 5 de octubre, Wakabayashi se comunicó con el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para explicar los motivos por los que no participó en los procesos electorales correspondientes. Según indica, las multas acumuladas ascienden actualmente a 360 soles.
Su situación económica le impide afrontar con facilidad las obligaciones pendientes. Desde Ecuador, relata que hace lo posible por sobrevivir en un país cuyo costo de vida considera elevado.
«Estoy aquí atado de manos. Acá sobrevivo haciendo lo que pueda, porque el costo de vida es alto, ya que es un país donde la moneda es el dólar. Algunos días simplemente me quedo en el terminal de transportes a pasar la noche», expresa.
PIDE AYUDA A LA COMUNIDAD NIKKEI
Ante las dificultades que atraviesa, Wakabayashi hace un llamado a la comunidad nikkei para recibir apoyo. Su situación reúne problemas económicos, de salud, migratorios y judiciales que, según afirma, le resulta difícil resolver por sus propios medios.
Por ello, solicita la solidaridad de quienes puedan orientarlo o brindarle algún tipo de ayuda. Cualquier apoyo, señala, será bienvenido.
Las personas interesadas en comunicarse con él pueden hacerlo a través de los siguientes números:
Perú (Movistar): +51 947 937 352 Ecuador: +593 968 917 106








