El arequipeño Jorge Malpartida Tabuchi es periodista y escritor nikkei, ganador de diversos premios en literatura y periodismo. Él dictará el taller de escritura “No apto para perfeccionistas”, los sábados 17, 24 y 31 de octubre en el Centro Cultural La Unión de Pueblo Libre. Las clases están abiertas a todo público. Se plantearán estrategias y ejercicios para desarrollar las primeras versiones de cuentos y crónicas.
Malpartida Tabuchi, autor del libro de cuentos Contra toda autoridad, excepto…, es maestro de Escritura Creativa por la PUCP y ha creado el podcast Lector Beta, que promueve la literatura escrita desde las regiones. En esta entrevista para Nikkei Plus cuenta sobre su relación con la escritura y algunos de los tips y recomendaciones para empezar a contar historias y perder el miedo a la hoja en blanco.
¿Cómo empezó tu interés por la literatura y la escritura?
Durante los últimos años de la secundaria, en cuarto y quinto, me aburría en clases. Siempre fui un alumno dedicado, un nerd disciplinado, así que, al aburrirse en el salón, no iba a empezar a lanzar cosas, interrumpir al profesor o molestar a mis compañeros. Por ello, mi acto de rebeldía solapada fue ponerme a leer en clases de forma compulsiva y sostenida.
¿Qué era lo que más leías?
Cuentos, novelas, ensayos. Así descubrí a la literatura como una vía de escape, luego, como un territorio para la imaginación y la creatividad. Después, apareció la escritura como una consecuencia natural de esa vocación lectora.
¿Hubo algún escritor especial para ti?
El autor que cambió mi concepción de qué era la literatura fue Jorge Luis Borges. Cuando descubro los cuentos de Ficciones y El Aleph, encuentro otro perfil de escritor. Alguien que usa la lectura como el motor de sus historias. Alguien que puede construir una trama a partir de una cita falsa, o una enciclopedia de origen dudoso, o un mito antiguo que luego es reescrito y tergiversado. Comprender que la literatura también tiene esas posibilidades para mí fue revelador en esos años.
¿Cuándo empezaste a escribir ya de una manera más profesional?
Desde que estuve en la universidad, a los 19 o 20 años, tuve la suerte de que me pagaran por mi trabajo periodístico. Al inicio muy poco, como todo practicante, pero recibía un sueldo. Y eso implicaba hacerlo con responsabilidad, cumplir horarios y fechas de entrega, escuchar las indicaciones de los editores y aceptar las asignaciones para cubrir fuentes y comisiones, proponer historias y reescribir, o volver a hacer todo de nuevo. Después, en mis más de 15 años de carrera, hice eso y otras labores como reportero o editor. Y ahora, que desde hace unos años también escribo ficción, aplico esa misma dedicación y responsabilidad en mis proyectos literarios.
¿Cuáles fueron tus primeras experiencias publicando ficción?
Empecé ya pasados los treinta, a raíz de que estudié la Maestría de Escritura Creativa en la PUCP. Ahí exploro el cuento como género y publiqué en revistas del ámbito universitario como Espinela. Luego, comencé a mandar mis primeros textos a concursos: algunos resultaron ganadores, otros quedaron entre los finalistas, y eso me dio más confianza para trabajar mis proyectos.

¿En qué talleres literarios has participado?
Los primeros se dieron en la propia maestría, en cursos regulares o con autores invitados. También por mi cuenta hice talleres con escritores peruanos como Katya Adaui y Alexis Iparraguirre. O con el chileno Diego Zúñiga o el argentino Juan Diego Incardona, a quien visité en su taller en Buenos Aires.
¿Crees que te ayudaron o produjeron un cambio en ti como escritor?
Creo que los talleres dan un acercamiento sincero al oficio de un autor o autora. Podemos entender cómo interviene de forma más directa en sus textos, cuáles son sus estrategias para plantear historias o resolver problemas narrativos. También es un espacio de mucha retroalimentación: recibimos comentarios del docente, pero, más importante aún, de los propios participantes, quienes están en un proceso creativo como nosotros. Ese intercambio de experiencias creo que es lo más valioso de un taller.
¿Cuál fue el mayor reto de escribir tu primer libro de cuentos Contra toda autoridad, excepto…?
Creo que lo más difícil fue deshacerme del chip de periodista al momento de narrar. Sin duda, el periodismo me ayuda mucho para escribir, porque me ha dado oficio, capacidad de síntesis y de organización de las historias.
Pero, a veces, el periodismo tiene la necesidad de querer aclarar todo para evitar la confusión, o querer atar todos los cabos, con el riesgo de pecar de evidente. En cambio, en la ficción, es importante trabajar con la ambigüedad, con la posibilidad de que la mesa tambalee un poco, que no todo quede cerrado y darle la posibilidad al lector de que dude y piense en que no todas las posibilidades están cerradas por el narrador. Cambiar esa mirada fue necesaria y dificultosa al inicio.
¿Qué crees que se necesita para convertirse en escritor profesional?
Para mí, la escritura no es una afición: requiere dedicarle tiempo y actuar con responsabilidad. Y eso también implica que sea un oficio remunerado, o al menos ese es el objetivo.
Quizás, no funcione siempre bajo ese modelo de horarios fijos o exigencias tan detalladas de un jefe como en el periodismo, pero sí hay que asumirlo con el orden e impulso que requiere cualquier trabajo. Esto es importante, más allá de lo económico, porque nuestros proyectos literarios, para que alcancen su mejor forma y sean de interés para algún tipo de lectores, requieren que los ejecutemos con seriedad, profesionalismo y pasión.

¿Qué tips o recomendaciones compartes con tus alumnos en los talleres literarios?
Por ejemplo, el eje del taller “No apto para perfeccionistas” que vamos a desarrollar en el Centro Cultural La Unión es perderle ese miedo a la escritura. No hay que creer que escribir es algo que solo pueden hacer los iluminados por ‘el fuego de los dioses’.
Un texto no requiere la perfección, hay que dar un primer paso y a partir de esa versión empezamos a trabajar y pulimos hasta conseguir la mejor versión posible. Yo siempre recomiendo a mis alumnos que empiecen con una idea, un personaje, una anotación y de ahí probamos: ensayo y error para encender la creatividad. También hay que perder el miedo a equivocarnos o a contar ciertas historias porque creemos que son muy personales o demasiado duras. Al final, la ficción es un espacio para la exploración. Podemos imaginar otras posibilidades y mentir con conocimiento de causa.
¿Por qué sumarse a este taller?
Porque va a ser un espacio en donde van a adquirir herramientas de escritura. Ya sea que lo suyo sea escribir ficción o periodismo, o les guste la crónica, el ensayo u otros textos. Al final, aquí compartiremos herramientas para empezar a escribir. Y, en caso estén trabados en un proyecto ya avanzado, veremos estrategias para avanzar o salir del bloqueo. Además, la retroalimentación que recibiremos en este espacio nutrirá nuestros procesos creativos y nos dará más confianza para continuar.
EL DATO
El taller “No apto para perfeccionistas” se desarrollará en el Centro Cultural La Unión (Av. Cipriano Dulanto, ex La Mar, 1950, Pueblo Libre), con una capacidad limitada. Los asistentes recibirán material de apoyo, con ejemplos y lecturas de referencia. La inversión es de S/ 100 (cien soles) e incluye un certificado de participación. Los estudiantes (escolares y de educación superior) tienen un descuento especial del 20%. Las inscripciones se realizan a través de WhatsApp a los números 959 208 556 y 997 016 298.








