«Los que no tienen hijos ignoran muchos placeres, pero también se evitan muchos dolores». (Honoré de Balzac)
Leía que en el año 2024 nacieron 720 mil y fallecieron 1 millón 618 mil japoneses. Es decir, hubo una reducción poblacional de casi 900 mil habitantes (ojo, tomo estas cifras con una mirada estadística, sabiendo que cada partida ha sido probablemente una sentida pérdida familiar).
En otras palabras, Japón se está quedando sin gente. Según algunos cálculos, en 50 años la población rondaría los 87 millones (hoy son 123 millones).
El no tener hijos es una decisión doméstica que, a gran escala, afecta a todo el país.
¿Por qué los japoneses (o, en general, los jóvenes de todo el mundo) no quieren tener hijos? Según la inteligencia artificial, son varios los factores:
● Alto costo de criar hijos, en salud, educación, vivienda, vestido, comida, etc., sobre todo en las ciudades. Eso, unido a que los jóvenes sienten inseguridad laboral y poco avance profesional, con incertidumbre en sus futuros ingresos.
● La cultura laboral japonesa es muy exigente y demandante, lo que dificulta el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar, haciendo ardua la tarea de cuidar a los posibles hijos e incluso contraer matrimonio.
● Hace bastante tiempo que cambiaron los roles tradicionales en los que solo el hombre proveía y la mujer se quedaba en casa. Ahora ambos laboran codo a codo.
● Hay una intensa presión social y familiar para lograr el “éxito” académico y laboral, dejando poco espacio en la mente para otros objetivos “menos importantes”.
● Aparte, ¿quién quisiera criar hijos cuando puedes ver videos de TikTok, series en Netflix o revisar las redes sociales sentado en el sillón todo el día, todos los días? Sin duda, es una decisión de pareja, pero lo que sí es un hecho es que esa disminución de personas estará afectando al país de mis abuelos en varios sentidos:
● Escasez de mano de obra, dificultando a las empresas cubrir sus puestos y mantener la productividad.
● Mucha menos gente tendrá que mantener las pensiones de una población cada vez mayor de jubilados (y que son muy longevos). Habrá también una creciente necesidad de servicios para adultos, tales como casas de reposo, hospitales, etc.
● Se reduce el consumo interno y la actividad económica; en concreto, cada año van menos clientes a las tiendas y servicios.
Me he quedado sorprendido (y algo preocupado) por la situación que vive Japón y que seguirá profundizándose a lo largo de los años. Me imagino que el gobierno estará tomando medidas para que la reducción de la población no afecte su prosperidad.
Lo que sí me parece casi imposible es que puedan motivar a los jóvenes a que tengan más hijos. Ni siquiera los estímulos económicos funcionan.
La sensación de logro y éxito ya no se encuentra en formar una familia “ideal”. Quizá ahora esté en acumular seguidores en las redes sociales y muchos “likes” y corazones en las fotos, las cuales muestran lindos viajes por el mundo, muy lejos de estar cambiando olorosos pañales a las 2 de la mañana.
El tiempo y la estadística nos irán diciendo hacia dónde se dirige, no sólo Japón sino todo el mundo…






