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Koki Higa: Que hagan su propia cola

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“Vota a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione”.
(Bernard M. Baruch)

(Perdón que escriba sobre política. Si no te interesa el tema, algo que comprendería perfectamente, pasa a la siguiente página).

No hay duda de que ya estamos en plena campaña para las elecciones que se llevarán a cabo en abril de este año. Y nosotros, simples ciudadanos de a pie, tenemos que soportar una avalancha de entrevistas a todos los candidatos a presidente, diputados y senadores, en las que ofrecen el oro y el moro, a diestra y siniestra con tal de que recordemos su número y les regalemos nuestro voto.

Lo lamentable es que la gran mayoría de ellos quiere agrandar el Estado y ofrecen más servicios como si eso fuera la solución, cuando sería exactamente lo contrario. Van a despilfarrar el dinero que pagamos en impuestos para atender peor a todos, ya sea en educación o en salud.

-Yo propongo más hospitales y colegios públicos – dice uno de esos “iluminados”.
-Pero si actualmente la atención es completamente deficiente, ¿por qué habría de mejorar solo por tener más? – le pregunta el periodista.
-Es que ahora nosotros lo haremos mejor – responde vagamente el postulante.
De ahí el diálogo deriva en más promesas que, en teoría, suenan bien, pero que en la práctica sabemos que no funcionan, porque la naturaleza humana no cambia por decreto: “lo que es de todos es de nadie y nadie lo cuida”.

Aún hay tiempo para reconocer a los que no debemos de elegir, ya que veremos muchas más entrevistas. Me encantaría que les preguntaran directa y frontalmente (más de una vez lo he sugerido) si, en caso de ganar, renunciarían a su seguro médico privado, que todos los votantes pagamos, y se atenderían en EsSalud, no solo ellos sino también toda su familia.

Del mismo modo, si tanto alaban su futura gestión en educación, ¿matricularían a sus hijos en un colegio público?

Serían dos preguntas justas para todos esos candidatos estatistas.
Me gustaría decir lo contrario, pero en este país casi ningún servicio prestado por el Estado es eficiente ni satisfactorio para los usuarios. Entre los más importantes tenemos:
● Justicia. Brilla por su ausencia y por su lentitud. No es posible que un desalojo demore años.
● Seguridad. Sin comentarios. ¿A quién no le han robado o intentado robar el celular?
● Salud y educación. También sin comentarios.
● Emisión de DNI. Tienes que hacer cola desde las seis de la mañana.

Algunos servicios que sí se salvan: la emisión de pasaportes (puedes obtenerlo en menos de dos horas), la Biblioteca Nacional o la protección de ciertos monumentos históricos.

Alguno que otro mas, pero dejamos de contar.
No le daría mi voto a quien prometa un Estado más grande. Pero si alguno se atreviera a decir que dejará la clínica privada, que hará su cola en EsSalud y que matriculará a sus hijos en un colegio público, al menos me despertaría curiosidad. Sería el primer candidato dispuesto a vivir en el país que administra.

Y eso, en estos tiempos, ya sería novedoso y aplaudible (pero igual no votaría por él).

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