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Koki Higa: Nuevo presidente (para variar)

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“Vota a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione”.

(Bernard M. Baruch)

 Los peruanos, o mejor dicho los congresistas peruanos, están locos o qué les pasa.

Desde hace unos días tenemos un nuevo presidente, de apellido Balcázar (aunque con tantos, al final será irrelevante).

Los libros de historia registrarán el récord de haber tenido 10 presidentes en esa misma cantidad de años ¡Una locura total!

¿Cómo puede avanzar así un país?

Aquí los planes a largo plazo brillan por su ausencia. Es imposible esperar que mejore la salud con una planificación de 5 años porque el ministro de esa cartera será cambiando en unos cuantos meses.  Lo mismo con la educación, la justicia y la seguridad.

Los que deben de estar celebrando a todo dar deben ser los delincuentes los extorsionadores, los mineros ilegales, los choferes con papeletas y todos los que viven al margen de las normas. Estamos jodidos.

¡Qué ganas de fregarnos la vida por parte de los “padres de la patria” (que mucho más parecen unos padrastros indiferentes)! ¿No era menos malo dejar allí a Jerí con todas sus juergas y chifas nocturnos, que meter a un comunista por tan solo un par de meses?, ¿valía la pena tanto alboroto?

Pensándolo bien, los congresistas son, al fin y al cabo, un reflejo de lo que somos todos los peruanos, unos irreflexivos, ansiosos, viscerales e impulsivos. Si algo no nos gusta hacemos todo lo posible por cambiarlo en el menor plazo sin importar las consecuencias posteriores y sin pensar que la cura podría ser mucho peor que la enfermedad.

Si mi esposo(a) no me gusta entonces lo(a) censuro/vaco y me busco otro(a) sin reflexionar si eso seria mejor o no que tener una conversación, o si eso afectaría gravemente a nuestros hijos menores.

Me siento mal en mi chamba, no soporto a mi jefe o a mis compañeros de trabajo así que al toque pateo el tablero y renuncio.

Pero ¿y después?, ¿cómo pago mis cuentas los siguientes meses?, ¿no había acaso alguna otra forma de sobrevivir en ese puesto de trabajo?, ¿no podía haber solicitado un cambio de área?, ¿podría haber buscado otra chamba y no quedarme en el aire?

Pero el que nos parezcamos a los congresistas no justifica para nada lo que han hecho (nuevamente), más aún a unas cuantas semanas de las elecciones.

Y algo muy sutil pero sumamente dañino es que cada una de esas vacancias nos va dejando la idea de que el cargo de presidente de este país no tiene la menor importancia y nos lleva a la conclusión de que nuestro voto no importa y una vez más elijamos a un incompetente/ignorante para dirigir un presupuesto de cientos de miles de millones de soles.

Espero que ello no ocurra.

Arigatou señores congresistas.

¡Arriba el Perú!

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