La destacada yuta explica el significado de las misas budistas después de la muerte, las tradiciones vinculadas al butsudan y el ihai, qué ocurre cuando una familia decide no continuar con estos rituales y cómo preservar estas costumbres nikkei cuando no hay un heredero varón.
La destacada yuta Kazuko Yoshimoto aborda estas y otras interrogantes en una entrevista en la que explica, desde su experiencia y tradición espiritual, el sentido de las ceremonias budistas, el camino del espíritu después de la muerte y la importancia de mantener los rituales que forman parte de la memoria y las costumbres de numerosas familias de la comunidad peruano-japonesa.
¿Es necesario hacer misas a un difunto desde la primera semana hasta completar los 49 días? ¿Por qué se debe hacer? ¿Qué pasa si no se completa?

Si se ha hecho a lo católico, entonces se celebra misa cada año. Pero si se ha hecho el ingreso al butsudan, al ihai, colocando su nombre, es necesario hacerlo a lo budista porque es un compromiso de respeto. Entonces, hay que hacerle sus misas a la semana.
Luego, durante siete semanas, que completan 49 días, se busca elevar su espíritu al otro plano. Después prosigue el resto, que es al año, a los tres años, siete años, veinticinco y treinta y tres años. Todo se hace un año antes.
Ellos esperan su misa porque eso es una escalinata para llegar a Dios. Es como que acá, en la tierra, hacemos nido, primaria, secundaria y vamos escalando hasta tener una maestría.
Ellos igual esperan hasta llegar a los 32 años para los 33 y recién estar a la diestra de Dios Padre. Inclusive, hasta la comida, el gochiso, es diferente. Ahí van cosas rojas porque ya es fiesta.

¿Y qué pasa si no se completa?
Hay un temor de todos los que llevan butsudan. Por ejemplo, si se descuidaron y alguien se enferma y va al médico, dicen: “De repente, el butsudan está reclamando algo”. No es porque ellos castiguen, sino, me imagino, un reclamo. ¿Por qué? Porque si uno tiene el compromiso de llevar ese altar, hay que atenderlo.
Y si no lo quieren llevar, entonces se hace una misa, como yo digo, “del perdón”, porque lo hago diferente, como rezando, como diciendo: “Te vamos a cambiar de casa”.
Entonces, hay una forma de empaquetar el ihai después de hacer las oraciones y todo. Yo lo dejo listo. La caja donde va el ihai tiene que ser llevada por un familiar sobre las rodillas durante el transporte. No se puede poner en la maletera ni en el asiento, sino que tiene que llevarlo así hasta llegar a la iglesia de Cañete.

Hay familias que no pueden tener un gochiso como se estila porque les parece costoso. ¿Qué pueden hacer en esos casos?
Lo esencial es que normalmente uno pone nihon okashi, esos dulces japoneses, pero están caros y a veces sobra y no hay quién los coma, porque las personas ya están reducidas o, de repente, tienen familiares en el extranjero.
Entonces, pueden ser bocaditos de pastelería que sean dulces y la proporción de acuerdo con las personas que van a hacer la misa. Siempre propongo colocar dos platitos con cinco bocaditos en cada uno.
Pero lo que es salado, que es el chawaki, tiene una representación. Ahí sí tiene que haber siete cosas diferentes y siete bocaditos diferentes, pero todo en dos platos. Entonces, hay una parte que va dulce, otra va salada, de nuevo dulce, dulce, salada, salada.
¿En una casa se pueden tener dos butsudan? En caso de que sea posible, ¿qué consideraciones se deben tener? ¿Pueden estar uno al lado del otro si son de dos apellidos diferentes?
No se puede, salvo que la casa sea grande y tenga doble salida. Entonces, un butsudan sale por acá y el otro por allá. Pero si es un departamento, no puede haber dos butsudan porque la carga es muy pesada.
Habría que ver por qué hay dos butsudan, pero no puede estar ni en el dormitorio ni en un pasadizo.

¿Cómo escogemos a una yuta?
Yo creo que ya es por intuición. Son cosas concretas que tiene que decir, sobre todo si las preguntas son específicas. No tiene por qué atemorizar hasta ese punto.
Hay personas que me han contado, por los pacientes que tengo, que les dicen: “Se va a enfermar y le va a pasar un accidente”. ¡Cómo puedes decir eso! Ya traumas a la persona.
Entonces, creo que uno puede advertir cosas que te puede decir dentro de la lógica, pero atemorizarte ya no es una buena práctica.
¿Es posible que una mujer herede el butsudan de la familia cuando no hay chōnan ni ningún hombre?
Así es. Por ejemplo, tengo varios casos en que el padre o los padres tienen hijas mujeres. El papá falleció de un momento a otro, pero las hijas sabían de las costumbres.
Me preguntaron porque yo conocía al papá y a la mamá antes de que fallecieran. Entonces me decían: “No sabemos si mi papá quería que llevemos el butsudan”.
Les pedí el nombre completo y pude ver que su papá sí quería.
Pero como él sabía que tenía hijas mujeres, no quería dejarles el peso. Sin embargo, ustedes conversen. Las tres mujeres conversaron y dijeron que sí. Entonces, yo les enseñé y hasta el día de hoy están llevando el butsudan.
Estamos hablando ya de, creo, que he hecho la misa de siete años.








