“No es bueno ponerse la camiseta del trabajo porque luego te despiden y ni se acuerdan de ti”, me dijo un amigo mío hace unos días. Y esto se dio luego de ver un video de tiktok que precisamente, se refería a eso.
El tiktoker sostenía que era “absurdo” ser llamado “camiseta” de un trabajo en una empresa que no es tuya y que en cualquier momento te pueden despedir.
Esto me dejó pensando porque fui criado con esa idea, de que uno debe darlo todo cuando trabajas para una empresa, cumplir tu trabajo a cabalidad y dejando bien tu nombre como el de la empresa.
Realmente no sé si llegue como para decir que “me pongo la camiseta”, pero hasta cierto punto, lo haría y lo hice en los lugares donde trabajé antes de emprender.
Hace poco conocí a mi tocayo Roger Arakaki, un reconocido chef e itamae de Sushi Ito. Confieso que mucha gente me confunde con él básicamente porque tengo su mismo nombre y mi apellido materno se parece a su apellido paterno.
Cuando me dicen “hola, Roger Arakaki”, siempre respondo “aún no cocino tan rico” o el clásico “¡ya quisiera ser tan reconocido!”.
Cuando lo conocí me comentó de un caso que recuerda mucho, del caso del encargado de un restaurante que recuerda porque le llamó la atención que no conozca ni muestra interés sobre el tema de cocina porque más conocía de los temas financieros.
“Aunque sea por curiosidad debe saber qué platos venden más. Uno que está a cargo debe asumir ese liderazgo, creérsela ¡Si tú no te la crees, estás en nada”, me dijo.
Me pareció una sesión de coaching, y me dijo algo que me gustó, me dijo “eso se llama pasión. Cuando uno trabaja debe sentir como si el lugar de trabajo fuera suyo”, agregó.
Mi tocayo empezó como un trabajador más dentro de Sushi Ito, y cuatro años después, el dueño le invitó para ser socios, hoy ya tienen más de 20 años como socios.
Considero que es bueno estar comprometidos con lo que hacemos, claro está sin esperar algo a cambio porque muchas veces, las mejores oportunidades pueden llegar sin pensarlo y claro… gracias a la pasión.






