Home Columnas Koki Higa: Elecciones en la Asociación Peruano Japonesa

Koki Higa: Elecciones en la Asociación Peruano Japonesa

507
0

“Planear: preocuparse por encontrar el mejor método para lograr un resultado accidental”.

(Ambrose Bierce)

Hace una semana se llevaron a cabo las elecciones del nuevo Consejo Directivo y del Consejo de Fiscales de la Asociación Peruano Japonesa, resultando ganadora la lista N.° 2. Desde aquí, mis felicitaciones a ambas listas participantes y mis mejores deseos de éxito a quienes tendrán a su cargo la gestión de la entidad matriz de nuestra colectividad.

Tuve la oportunidad de participar en el comité electoral, encargado de la organización de todo el proceso, y fue una experiencia más que interesante.

Podríamos creer que se trata solamente de recibir a unas cuantas personas un día sábado para que marquen una cruz en un papel, lo doblen y lo introduzcan en un ánfora, para finalmente retirarse. Pero déjenme decirles que es algo bastante más complejo.

Definir una lista ganadora sin (espero) mayores inconvenientes es un trabajo que muchos desconocen: se inicia varios meses antes e implica una cantidad impresionante de detalles.

El tamaño de la cédula, el tamaño de los recuadros, el color de la cédula tanto para el Consejo Directivo como para el Consejo de Fiscales, el tamaño y color del ánfora, la cantidad de mesas de sufragio, de miembros de mesa, lapiceros y huelladores; las dimensiones de la cámara secreta y su contenido; el obento y el agua para los miembros de mesa, que son voluntarios; la cantidad de sillas en la cola de cada mesa.

Además, la ubicación y señalización de las mesas; tener listo el padrón de socios, dividirlo entre diez mesas y colocarlo en los paneles; comprar caramelos; preparar formatos de escrutinio y actas; contar con personal de seguridad, limpieza y orientación; asegurar una iluminación adecuada y ventilación

Luego publicar el cronograma electoral; esperar las listas postulantes; resolver múltiples consultas; sugerir cambios institucionales; definir fechas para tachas, recepción de cartas poder y pago de cuotas; habilitar el espacio para el escrutinio; acompañarlo; resolver consultas según criterios ya establecidos o incluso generarlos en el momento; usar la calculadora para sumar votos.

Después comer el obento; reírnos (no queda otra) de algunos votos viciados bastante creativos; revisar todas las cartas poder recibidas, registrar las válidas; atender consultas urgentes del día; prevenir cualquier incidente; conversar con los personeros; saludar amigos; definir accesos y salidas.

Emitir comunicados en periódicos, redes y paneles; velar por el cumplimiento de las normas electorales; lidiar con nuestros propios egos; abrir un número de WhatsApp y un correo exclusivo para el comité; revisar minuciosamente cada respuesta.

Estar al mediodía para repartir el material a cada mesa; abrir a las 3:00 p.m. y cerrar a las 7:00 p.m.; entregar resultados a las 8:30 p.m.; caminar innumerables veces del dai hall al jinnai; recoger actas; emitir credenciales y, finalmente, votar.

(Al recordar todo ello, pienso que cada instante de nuestra vida es también la suma de miles de detalles que nos han llevado a ese preciso momento. Igual que un día de elección institucional).

Fue un evento agotador, pero gracias al buen trabajo del personal administrativo, los miembros de mesa, el comité electoral, los directivos, los personeros, las listas participantes y la buena disposición de los asociados que acudieron a votar, pudimos elegir a quienes gestionarán y fiscalizarán esta inmensa asociación. Un encargo, dicho sea de paso, nada envidiable, y que de solo imaginarlo ya me resulta abrumador.

¡Ganbatte kudasai!

Previous articleCecilia Villanueva Oshiro: “Crecí con valores como el esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso con la sociedad”
Next articleAPJ: Organiza Curso Internacional “Innovaciones Tecnológicas en Medicina”

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here