“La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos”.
(Louis Dumur)
Tengo que confesar que más de una vez me han propuesto integrar una lista para el congreso (con minúscula, no se merece una mayúscula). En todas y cada una de esas ocasiones he declinado educadamente excusándome en múltiples actividades personales.
Pero luego de ver esta semana que nuestra madre de la patria, Lucinda Vásquez, recibía por parte de su asesor un servicio de pedicure en pleno horario laboral, me recriminé el no haber aceptado esas invitaciones.
Simplemente no sabía que el ser parlamentario, aparte del sueldo, chofer, seguridad, gasolina, gastos de representación, etc., tenían incluidos diversos servicios adicionales.
Pero, en aras de la transparencia, sugeriría que ese noble beneficio laboral esté regulado por ley:
- En primer lugar establecer como prioritario y esencial para la seguridad nacional el corte de uñas de pies congresal, más aún mientras hablas por el celular. De esa manera el parlamentario haría un uso super eficiente del tiempo y podría trabajar más en beneficio de los pobres del Perú, sin tener que preocuparse de uñeros, pellejitos ni molestas e incómodas callosidades.
- Es de vital importancia definir indubitablemente si entre las funciones mañaneras de un asesor de congresista estaría la de cortar las uñas del pie. Si fuera así entonces será necesario revisar el curriculum de todos y exigir una capacitación mínima de un año en un instituto técnico especializado en podología y estética. Es lo justo, ya que los pies de los que dictan las leyes no pueden estar a cargo de personas sin formación.
- También ha quedado en la duda la frecuencia de ese servicio. ¿Será lo ideal una vez cada dos semanas, mensual o a pedido del usuario? En lo que no hay ningún cuestionamiento es sobre la locación. El servicio se tiene que brindar en la oficina y para ello habrá que asignar un presupuesto adicional para baldes, mascarillas, hervidor de agua, guantes, toallas, limas y banquitos.
- Tampoco tenemos certezas si es que debe de haber alguna atención posterior en las extremidades inferiores, como reflexología, estiramientos, shiatsu o simplemente concluir esparciendo un polvo antihongos o, si el caso lo ameritara, una crema humectante. Como dicen por allí, “o se hace bien, o no se hace”.
- Finalmente se podría formar una comisión que evalúe en un plazo no mayor de 30 días calendarios si es que se requiere también ampliar las funciones del asesor al corte de uñas de manos, aromaterapia, cuidado de cuero cabelludo y/o limpieza de oídos.
Estaré más que atento a ver si todo ello se vuelve una realidad para asi evaluar seriamente una próxima postulación al congreso. Mi bolsillo (y mis pies con juanetes) estarán más que agradecidos.
¡Arriba Perú!






