Conoce las diferencias entre la rinitis alérgica y el asma, sus síntomas, factores de riesgo, tratamientos y cuándo acudir al médico para evitar complicaciones.
La rinitis alérgica y el asma son dos de las enfermedades respiratorias más frecuentes y, aunque comparten algunos síntomas y factores desencadenantes, no son lo mismo. Saber cómo diferenciarlas permite recibir un tratamiento adecuado y prevenir complicaciones, especialmente en personas con predisposición a desarrollar asma, afirma el doctor Germán Aniya en el programa Saludables con Hoken Corredores de Seguros.
¿Cuál es la diferencia entre la rinitis alérgica y el asma?
La principal diferencia es la parte del sistema respiratorio que afectan.
La rinitis alérgica, también conocida como fiebre del heno, compromete las vías respiratorias superiores, como la nariz, la garganta y las mucosas nasales. En cambio, el asma afecta las vías respiratorias inferiores, principalmente los bronquios y los pulmones, lo que dificulta el paso del aire hacia los pulmones.
Esta diferencia explica por qué los síntomas y el tratamiento de ambas enfermedades son distintos.
Síntomas de la rinitis alérgica
La rinitis alérgica produce inflamación de las mucosas que recubren la nariz y los senos paranasales. Sus síntomas más frecuentes incluyen:
* Estornudos repetitivos.
* Congestión nasal.
* Secreción nasal abundante.
* Picazón en la nariz.
* Lagrimeo y enrojecimiento de los ojos.
Las crisis suelen desencadenarse por alérgenos como el polen, los ácaros del polvo o el pelo de algunos animales, siendo más frecuentes durante determinadas épocas del año, como la primavera.
Aunque resulta muy incómoda y puede afectar el rendimiento escolar o laboral, la rinitis alérgica no provoca dificultad para respirar.
Síntomas del asma: señales de alerta
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica que estrecha los bronquios e impide el paso normal del aire. Entre sus principales síntomas destacan:
* Dificultad para respirar.
* Sensación de opresión en el pecho.
* Tos persistente, especialmente durante la noche.
* Sibilancias o silbidos al respirar.
* Disminución de la saturación de oxígeno en casos moderados o graves.
Las crisis asmáticas pueden desencadenarse por ejercicio físico, infecciones respiratorias, cambios bruscos de temperatura, aire frío o exposición a sustancias alergénicas.
¿Qué relación existe entre la rinitis alérgica y el asma?
Los especialistas señalan que alrededor del 80 % de las personas con asma también presenta rinitis alérgica. Esto ocurre porque las vías respiratorias superiores e inferiores forman parte de un mismo sistema, conocido como vía aérea única.
Por ello, una rinitis alérgica mal controlada puede favorecer la aparición o el empeoramiento del asma en personas predispuestas.
Sin embargo, es importante aclarar que la mayoría de quienes padecen rinitis alérgica nunca desarrollará asma.
¿Cómo se diagnostican estas enfermedades respiratorias?
El diagnóstico comienza con una evaluación clínica realizada por el médico, quien analiza los síntomas y los antecedentes del paciente.
Dependiendo del caso, pueden solicitarse pruebas como:
* Pruebas de alergia.
* Medición de la saturación de oxígeno mediante un oxímetro de pulso.
* Espirometría o pruebas de función pulmonar para evaluar la capacidad respiratoria.
Contar con un oxímetro en casa puede ser de utilidad para las personas con antecedentes de enfermedades respiratorias, ya que permite identificar una disminución de la oxigenación. Una saturación menor al 90 % requiere atención médica inmediata.
Tratamiento para la rinitis alérgica y el asma
El tratamiento depende de la enfermedad diagnosticada.
En la rinitis alérgica se emplean antihistamínicos, lavados nasales y aerosoles intranasales para controlar la inflamación y aliviar los síntomas.
En el asma, el manejo incluye inhaladores con broncodilatadores y corticosteroides. Durante una crisis pueden requerirse nebulizaciones y, en casos graves, medicamentos administrados por vía intramuscular o intravenosa.
Todos estos tratamientos deben ser prescritos por un profesional de la salud.
¿Cuándo acudir al médico?
Se recomienda buscar atención médica cuando los síntomas respiratorios sean persistentes o interfieran con las actividades diarias.
En caso de presentar dificultad para respirar, sensación de ahogo, silbidos en el pecho o una saturación de oxígeno inferior al 90 %, es fundamental acudir de inmediato a un servicio de emergencia, ya que estos signos pueden indicar una crisis asmática.
La prevención comienza con un diagnóstico oportuno
Controlar la rinitis alérgica desde sus primeras manifestaciones no solo mejora la calidad de vida, sino que también puede disminuir el riesgo de desencadenar una crisis asmática en personas susceptibles.
El seguimiento médico, el tratamiento oportuno y la identificación de los factores desencadenantes son las principales herramientas para proteger la salud respiratoria y prevenir complicaciones.








