Me acuerdo mucho de un caso en que la hija le decía a su papá que la lleve al colegio antes de ir a trabajar y él aceptó. Él le decía que a las 7 de la mañana en punto tenían que salir. Pero siempre llegaban tarde porque la hija salía después de la hora indicada hasta que el papá le hizo una advertencia: “hija mañana salimos a las 7:00 am, si no sales te dejo”. Pero como el papá siempre la esperaba, la hija no le creyó su “advertencia”.
Al día siguiente, el papá en el auto, espero hasta las 7:00 y la hija no salió y se fue.
Por la tarde, al regreso del trabajo, la hija le recriminó que por su culpa llegó tarde al colegio. A lo que el padre le dijo con calma y cariño: “hija yo te quiero mucho, pero no soy tu chofer”.
Esa frase la había escuchado en una Escuela para Padres que yo dirigí. Y, sobre la pregunta de si los padres deben ser “amigos” de los hijos, yo creo que, amigos, sí, pero no “patas”, ese que se ríe cuando haces algo pícaro, gracioso, grosero o vulgar, cuando no cumples reglas o normas, que no tienes límites y te apaña ante tus superiores, maestros, etc. Amigo si, el que te orienta, te escucha, te enseña, te dice las cosas claras y quiere, sobre todo, que seas una persona integra. Si es una amistad verdadera, el hijo crecerá con valores y virtudes y reconocerá sus debilidades para revertirlas.

EL EQUILIBRIO
Pienso que debe haber un equilibrio, por lo tanto, cada uno en el lugar que le corresponde, El hijo como hijo y el padre como padre.
En la vida, “la ley es la ley” pero ley dialogada, comentada, de acuerdo. siempre debe haber comunicación. Por ejemplo, si vas a castigar a tu hijo, (no digo castigo físico) darle una sanción, primero ha debido haber una conversación y un acuerdo. Si no se cumple, habrá consecuencias.
Hay que enseñarles a los hijos que cada acto tiene una consecuencia y si es que hay normas, hay que cumplirlas, eso no quita que yo sea tu papá, tu amigo con quien puedas conversar.






